Sabemos que Di-s creó al Universo con un propósito y nos creó a los seres humanos para que ayudemos a llevarlo hacia esa meta. Para poder hacerlo, Di-s nos da cada instante el hálito de vida, además de salud física, mental, etc. Ahora bien, ¿qué pasa cuando Di-s advierte que estamos por utilizar los medios que Él Mismo nos otorga, para hacer algo contrario a Su voluntad? Nosotros, si estuviésemos en una posición parecida con un subordinado, seguramente privaríamos a esa persona de los medios que le otorgamos y le diríamos: “si deseas ofenderme, hazlo; pero no con las herramientas que yo mismo te proporciono”. Perfectamente lógico y justo.
Sin embargo, Di-s no es así con nosotros. Él, con Su infinita Indulgencia, nos observa pecar contra Su voluntad no una, sino incontables veces, y no nos deja de suministrar todo de lo que nos provee. Esto no significa que no haya justicia; en algún momento deberemos responder por nuestras acciones, pero Di-s es paciente y nos sigue abasteciendo de las condiciones necesarias para que eventualmente recapacitemos y retornemos a Él.
Del mismo, modo, dice Rabí Moshe Cordobero, el hombre en aras de imitar esta conducta Di-vina, debe aprender a soportar humillaciones pacientemente y no tomar represalias contra quien le ofende.
Los grandes Tzadikim solían estudiar asiduamente el Tomer Devorá durante el mes de Elul. Si existen las “segulot” (acciones auspiciosas) para salir airosos en un juicio ante el Todopoderoso, cumplir lo que dice el Tomer Devorá seguro es una de ellas. Si llevamos a cabo lo que allí dice, además de mejorar en muchísimos aspectos de nuestra vida, podremos adquirir legítimamente el derecho a la clemencia del Todopoderoso en estos Iamim Noraím, días de Temor.
Daniel Oppenheimer