miércoles, 4 de noviembre de 2015

La voz de nuestros niños

La Cábala nos ilustra sobre la manifestación de la sabiduría de los padres en los hijos. 
La voz de los hijos nuestros niños que hablan palabras de la Torá.

Al estar por debajo de la edad de la madurez, los niños no son responsables de sus actos, y por lo tanto están libres de pecado. Las palabras de la Torá que emanan de sus labios puros, por tanto, generan un mérito tal como para justificar el 
soporte del mundo, a pesar de sus pecados.

Y debido a estos jóvenes del mundo (judío), el mundo se salva. Niños bien instruidos por sus padres en el amor por su identidad, su Torá, a (Dí-s).

Relacionado con ellos, dice el versículo, "Aretes de oro te haremos con inserciones de plata" (Cantares 1:11), porque estos son los niños, los jóvenes, los muchachos, como está escrito: "Harás dos querubines de oro ". (Ex. 25:18)

    ¿Eres capaz de admitir tus errores y decir -Lo siento-?

lunes, 2 de noviembre de 2015

Ven, bendito de Dios - Parashat Jaiei Sará

En la Parashat Jaiei Sará, La Vida de Sará, está la historia de Eliezer el sirviente de Abraham, que fue enviado por Abraham nuestro patriarca a encontrar una mujer para Itzjak, el hijo de Abraham. Esta unión, en cierto sentido es el más importante de toda la Torá, la pareja de Itzjak y Rivká, como está explicado al final de Likutei Torá. Allí el Admur Hazakén explica que es la conexión esencial de מ"ה y ב"ן , Mah y Ban, los aspectos espirituales masculino y femenino, en toda la Torá. Y esto está relatado aquí en nuestra parashá.
 
Para formar una pareja se necesita cierto intermediario, llamémoslo un catalizador, que es Eliezer el siervo de Abraham. Es sabido que por el mérito de servir fielmente a Abraham Avinu, "Eved Abraham anoji", "Siervo de Abraham soy yo", incluso sin identificarse por su propio nombre, porque estaba totalmente anulado a quien lo envió, "El enviado de la persona es como si fuera ella misma", gracias a esto fue excluido de la condición de maldito. Porque era del pueblo de Cnaan, "Maldito Cnaan esclavo será de sus hermanos", y él fue excluido de esta condición de maldito, e ingresó a la condición de bendito, como se le dice en esta historia "Ven Bendito de Havaiá".
 
Hizo una suposición, y su conjetura fue exitosa, y cuando ve que "Rivka sale", como está explicado en Jasidut, que sale de todas las klipot, de las profundidades de las cáscaras impuras, el alma más preciada y ve que ella presenta todas las señales de que es digna de la casa de Abraham, todas las señales de la bondad y la misericordia, entonces dijo así.
 
Antes que nada, antes aun de llegar a la casa, entonces le dicen "Ven Bendito de Havaiá" [Bereshit 24:31]. Antes él bendijo a Dios diciendo: "Baruj Havaiá Elokei adoní Abraham", "Bendito Havaiá Dios de mi amo Abraham".
 
Ahora, sobre estas palabras "Bendito Havaiá Dios de mi amo Abraham", [Bereshit 24:27] está escrito en el Libro del Rokeaj: "De aquí aprendemos las características de las bendiciones". Algo que es una novedad impresionante, porque justamente de Eliezer el siervo de Abraham aquí, quien después que le sucedió el milagro se "sorprendió… y quedó boquiabierto, etc.", bendijo a Hashem, y de su expresión "aprendemos de esto la característica de las bendiciones".
 
¿Qué significa "la índole de las bendiciones". Cuando una persona bendice a Hashem, hay que bendecir 100 veces cada días, cuando decimos una bendición a Dios hay que decirlo con el Nombre y con el Reinado, esta es la regla. En esta bendición hay por lo menos en la introducción, en la introducción y el cierre, enseguida veremos esto en el comentario de Tosafot. Hay bendiciones del Shmoná Ezré, donde la bendición está al final, y allí no está el Reinado. En cada bendición está el Nombre pero no está el Reinado en cada bendición. Pero en una bendición en general, también lo veremos enseguida dentro de la guemará, tiene que haber Nombre y Maljut [Reinado].
 
Aprendemos esto de aquí, entonces es un poco sorprendente porque ¿Cómo lo aprendo de aquí si no está el Maljut?! Está escrito "Bendito Havaiá el Dios de mi amo Abraham, a quien no abandonó Su bondad y verdad de mi amo. Yo estoy en el camino aun ¡Y Havaiá me ha conducido a la casa de los hermanos de mi amo." "De aquí aprendimos la característica de las bendiciones".
 
Ahora, abramos la Guemará en el Tratado de Berajot, Bendiciones, y veamos que está escrito. Hay una discusión entre Rav y Rabí Iojanán: "Dijo Rav: 'Toda bendición en la que no se recuerda a Hashem no es una bendición'". Si hay una bendición y no recuerdo el Nombre de Dios, no se considera una bendición. "Y Rabi Iojanan dijo: 'Toda bendición en la que no está el Reinado no es una bendición.'"
 
No significa que no se exige el Nombre de Dios, sino que agrega a lo que dice Rav. Para Rav es suficiente el Nombre, si está sólo el Nombre es suficiente, pero Rabí Iojanan no está de acuerdo y dice que toda bendición en la que no está el Nombre y también el Reinado no es una bendición. Es decir que no cumplió con su obligación si dijo una bendición sin Reinado tiene que volver a decir la bendición, y el Nombre lo dice en cierta medida en vano.
 
"Dijo Abaie:" [Nuevamente, hay aquí una discusión entre Rav y Rabi Iojanán. Algunas generaciones después viene Abaie, y dice así] "'Concuerda más la opinión de Rav'" [Dice que la opinión de Rav me parece más acertada, que es suficiente el Nombre, y no hace falta el Reinado. ¿Por qué?] "Aprendemos en Baraita: 'no trasgredí Tus preceptos y no olvidé',"
 
[Hay un verso al final de la Torá que dice: "no trasgredí", que en la confesión del diezmo, "no trasgredí Tus preceptos y no olvidé'". "No dejé de bendecirte y no olvidé de recordar Tu Nombre". "No pasé" sin bendecirte, y no me olvidé dentro de la bendición de recordar Tu Nombre.
 
¿Entonces qué oigo en esta Baraita? Que hay que bendecir, cuándo hay que bendecir, y que hay que recordar el Nombre en la bendición. Si una persona bendice y se olvida de recordar el Nombre es una trasgreción, o sea que no es una bendición. ¿Cómo quién es esto? Como Rav, que si no está el Nombre no es una bendición, pero aquí no se habla para nada del Reinado: "Y he aquí que el Reinado no está escrito en la Baraita". No está escrito en la Baraita el Reinado, sólo el Nombre. Por lo tanto, dice Abaie, de esta Baraita se entiende como la opinión de Rav.
 
"Y Rabi Iojanan", ¿Y qué explicación trae Rabi Iojanan? "Rabí Iojanan aprende 'Y no olvidé de recordar Tu Nombre y Tu Reinado sobre él'". Dice que "y no olvidé" se refiere a recordar el Nombre, como está escrito, y también incluye el Reinado. O sea, se puede explicar esto que en realidad su intención es que la Baraita misma, está escrito literalmente "Tu Nombre y Tu Reinado sobre él". Pero también se puede entender como lo explica Tosafot aquí, que en verdad sólo se recuerda "Tu Nombre" en la Baraita, pero se sobreentiende que si se recuerda el Nombre, también comprende el Reinado. "Bendito el Nombre de la gloria de Tu Reinado por siempre jamás", cuando está el Nombre de Dios automáticamente está allí Su Reinado.
 
Ahora, del hecho que Abaie escribe o dice que "concuerda la opinión de Rav", y no hay nadie en la generación de Abaie o en generaciones posteriores que discrepen con Abaie, entonces teóricamente habría que haber dictaminado la halajá como Abaie, que concedes y dictaminar la halajá como Rav, que es suficiente el Nombre sin el Reinado. Pero en la halajá no es así, todos los legisladores de los preceptos, desde el Ri"f en adelante, dictaminan como Rabi Iojanan, que hace falta Nombre y Reinado, y si falta el Reinado la persona no cumplió con el precepto.
 
Leamos a Tosfot: "Dijo Abaie: la opinión de Rav concuerda, etc." Existen algunos comentaristas que afirman que la Baraita se entiende como la opinión de Rav, porque en la Baraita está escrito "no olvidé de recordar Tu Nombre", y nada más, entonces sólo hace falta el Nombre. "Y así dictaminó Rav Alfas como Rabi Iojanan y también dictaminó así R"I, que toda bendición en la que no está el Reinado del Cielo no es una bendición. Y por eso decía el R"I que si hubiera salteado el Reinado de la bendición del pan", [si la persona come pan, bendice "…Quien extrae el pan de la tierra", y se olvida de recordar el Reinado en esta bendición] "tiene que volver a bendecir, e incluso si saltea la palabra 'el Universo'".
 
Incluso si dijo "bendito eres Tú Havaiá Elokeinu Rey Quien extrae el pan de la tierra", y sólo se olvidó de decir "Rey del Universo", esta es una expresión muy bella, si digo que hay que recordar el Reinado en la bendición, es entonces que Dios es rey pero también hay que decir sobre qué es rey, que es el Rey del Universo". Entonces no sólo si la persona olvidó la palabra Rey, dictamina el R"I, que la persona tiene que repetir, también si se olvida la palabra "El Universo" debe volver a bendecir. ¿Por qué? Dice: "Incluso si saltea sólo la palabra "El Universo", porque 'Rey' sólo no es reinado".
 
Esta es una expresión muy bella, muy jasídica. Se puede ser rey pero si no tienes universo… sí eres rey, pero no hay un reinado, y está escrito que se debe recordar el "reinado", no recordar sólo "rey", por eso es obligación decir la palabra "el universo". Esto también es algo muy bello y profundo, que todo judío es un rey, "Todo Israel son reyes", pero sin un mundo, sin producir una influencia en la práctica, ser rey no vale nada. Tiene que haber un universo, y si no hay un universo sólo rey no es nada.
 
Como también está escrito sobre el futuro por venir: "Y será Havaiá el Rey sobre toda la Tierra y en ese día será Havaiá Uno y Su Nombre Uno". Si Hashem es Rey sobre toda la Tierra entonces es rey. Ahora también es rey, pero no está revelado sobre toda la Tierra, y antes de la creación del mundo es rey, "Amo del Universo que reinó antes de que todo ser fuera creado", pero no es suficiente. Tiene que ser el Rey del Universo" en la acción concreta. Todo el asunto del reinado es que "la acción es lo principal", y en la acción es lo principal. Entonces así dictamina el R"I, que tiene que haber Reinado y Universo.
 
Luego, ¿qué sucede con la plegaria de 18 bendiciones de la que dijimos antes que no está el reinado en todas las bendiciones? Dice que "y en la plegaria de las 18 bendiciones no hay en ellas reinado porque no comienza ni finaliza con "bendición", no corresponde Reinado." "Pero Dios de Abraham…", ahora viene la principal novedad que respecta a nosotros. Dice que es así tal como se dijo, en la primera bendición de las 18 bendiciones, que sí comienza con "bendito", "Bendito eres Tú Havaiá Dios nuestro y Dios de nuestros padres", así comienza la plegaria de 18 bendiciones. Como dijimos antes hay que bendecir 100 bendiciones cada día, y se incluyen en ellas las 18 bendiciones dentro de las 100 bendiciones.
 
¿Pero dónde está allí Reinado? Dice que literalmente no hay para nada reinado, pero sí hay Reinado. Dice que cuando decimos "Dios de Abraham" es Reinado, esta es una novedad maravillosa del Tosafot. Cuando digo "Dios de Abraham", dije Reinado. "Dios de Abraham", y no "Dios de Itzjak y Dios de Iaakov". Justamente "Dios de Abraham" es como Reinado". ¿Por qué? "Porque Abraham nuestro patriarca coronó a Dios sobre todo el universo, anunció Su Reinado."
 
Luego continúa, pero esta es una expresión muy jasídica de Tosafot, cuando recuerdo Dios de Abraham recuerdo lo que realizó, "La acción del justo es para la vida", y él comenzó a obrar y construir el reinado de Hashem en el mundo. Es sabido que también fue el primero que llamó "Amo" a Dios, "א-דני" , "Ad-nai", el Nombre del Reinado. Hasta a Abraham nadie lo llamó con este Nombre Adni. Entonces además de que Abraham difundió que hay un Dios en el mundo, que Dios es Uno, la principal novedad y la expresión de Abraham es que coronó Rey a Dios en la Tierra, lo hizo "Dios de la Tierra", "El Rey del Universo" de hecho. Y de momento que digo "Dios de Abraham" he dicho Reinado. Esto es lo que surge de Tosafot.
 
Volvamos al Baal HaRokeaj. El Rokeaj dice que de la expresión de Eliezer "Bendito Havaiá Dios de mi amo Abraham" aprendemos la característica de las bendiciones. Aquí hay Nombre, "Bendito Havaiá" ¿pero dónde hay Reinado? Si dictaminamos la halajá que hace falta reinado, ¿dónde está aquí reinado? De acuerdo a la opinión de Tosafot aquí hay Reinado, "Dios de mi amo Abraham". Como Tosafot dicen acerca de la plegaria de las 18 bendiciones, aquí también es lo mismo, "Dios de mi amo…".
Incluso aquí se remarca algo más. En la plegaria de 18 bendiciones se dice sólo "Dios de Abraham". Aquí dice "mi amo", que también es mí amo, pero también recuerda el Nombre Adnut, por lo menos como insinuación "Bendito Havaiá Dios de mi amo Abraham". Ahora, es muy interesante que el Rokeaj mismo, todo esto es del Baal HaRokeaj, dice que aquí no hay Reinado. No dice como explicamos recién que de los Tosafot se puede aprender que aquí también hay Reinado, a pesar de que no está escrito explícitamente.
 
En cambio escribe así el Baal HaRokeaj: "A pesar de que no hay Reinado en esta bendición" [de Eliezer] "es porque todavía Dios no dio a conocer Su Reinado". Esto es lo que dice el Baal HaRokeaj. En la época de Abraham nuestro patriarca Dios no explicó en el mundo Su Reinado, entonces aquí no hay Reinado. Entonces afirma como Rav. Aunque sabe que la halajá es que es necesario Nombre y Reinado, de aquí aprendemos la característica de la bendición.
 
Hay aquí una enseñanza profunda respecto a la discusión de Rav y Rabi Iojanán. Da lugar a explicar que en la raíz la halajá sí es como Rav. O sea, en la raíz originaria antes era suficiente como aquí, el Nombre, bendecir el Nombre de Dios. Pero de momento que Dios da a conocer Su Reinado en el mundo y entrega la Torá, quiere que también nosotros, cada vez que recordemos Su Nombre, recordemos a la vez Su Reinado, no que es Rey, sino con Su Reinado que es "Rey del Universo".
 
Entonces nos surgió algo muy bello aquí, que la índole de la bendición, de acuerdo al RoKeaj, comienza con Eliezer. En la clase anterior explicamos que cuando la persona dice una bendición tiene que tener la intención de acodar [una rama de la vid], "mabrij", como si injertara a Dios. En Jasidut bendición, "brajá" es de "leabrij", "acodar", y también aquí lo dicen los sabios de bendita memoria, sobre el verso de la parashá "Ve por ti", "Y se bendecirán [nibrejú] en ti todas las familias de las Tierra", que injerta en nosotros las preciadas almas de Ruth y Naamá. Entonces también aquí, Eliezer mismo, por el mérito de que bendice y nos renueva la forma de bendecir, sale de la condición de maldito a la de bendito.
 
Hay otro ejemplo en Itró, también un guer tzedek, un converso justo, también dijo "Baruj Hashem", bendito es Dios, antes de la entrega de la Torá. Está escrito que sin el "Baruj Hashem" de Itró la Torá no hubiera podido ser entregada al pueblo de Israel,  y todo dependió del "Bendito es Dios", y parecería que con esto también él mismo salió de la condición de maldito que tenía. No era exactamente Cnaán, "maldito Cnaán, pero era un sacerdote de toda la idolatría que hay en el mundo. Con su "Baruj Hashem" salió de la cáscara impura, de la impureza, e ingresó a lo sagrado.
 
Entonces he aquí que tenemos otra intención profunda e importante cuando digo una bendición. Cada día digo 100 bendiciones, y la intención que tengo que tener en cada una de ellas es sacar a Eliezer el siervo de Abraham de la condición de maldito e ingresarlo a la condición de bendito, "Ven, bendito de Dios". Es decir, saber que el concepto de bendición lo aprendo de él. ¿En qué contexto lo aprendo de él? En este cuando va con mesirut nefesh, entregando su vida, a realizar el shiduj, conseguir la pareja de Itzjak, y lo que resulta de su esfuerzo es esta pareja, que ahora "se sorprende… queda boquiabierto" al ver la maravilla de Dios, y une en pareja a Itzjak y Rivká.
 
Entonces también en cada bendición que digo elevo a Eliezer, a la vez que produzco en cierta medida el enlace sagrado de Itzjak y Rivká. 

Tomado de las enseñanzas del rabino Itzjak Ginsburgh





domingo, 1 de noviembre de 2015

El modelo

Los modelos que seguimos son aquellos que, siendo “de carne y hueso” al igual que nosotros y con los mismos “riesgos espirituales” con los que tenemos que lidiar nosotros, convirtieron su vida en una trayectoria de santidad y abnegación y de ese modo, se convirtieron en un ejemplo a seguir.

Daniel Oppenheimer


Parashá Jaiei Sará



Avraham volvió del funeral de Sará.

Su muerte repentina había ocurrido justo después de la difícil prueba de la Akeidá. Yitzhak, a pesar de estar cerca de los cuarenta años de edad, no había aún contraído matrimonio.
Pero: ¿quién sería la mujer adecuada para acompañarlo en su monumental misión de difundir y profundizar las enseñanzas de Avraham y Sará?

A diferencia de todo padre judío que desea - acertadamente - ver a sus hijos casados, en este caso estaba en juego el futuro de la incipiente nación. La ulterior gestación del pueblo de Israel dependía ahora de Yitzhak - y de quien lo acompañara. Toda la tarea realizada por Avraham hasta ese momento estaba en el tapete.

Las mujeres lugareñas de Cna’an ciertamente habían demostrado insuficiencia moral para tamaña responsabilidad.

Eso significaba que la candidata debía provenir desde otras latitudes. Avraham, pues, decidió que el sitio más adecuado para realizar tal búsqueda, sería en su nativa Aram Naharaim - en la Mesopotamia (asiática).

Sin embargo, Yitzhak había sido ofrendado sobre el altar en la Akeidá. Por ello - y al igual de lo que sucedería con los Korbanot en el futuro - no debía abandonar la sagrada tierra de Israel.

¿Quién, pues, se ocuparía de trasladarse hasta Aram Naharaim para encontrar a la muchacha acertada?

Fue así que Avraham pidió a su más leal sirviente, que se dirigiera a aquel lejano lugar para cumplir con la difícil misión.

Eliezer, que según los Sabios era el nombre del sirviente de Avraham, no era una persona común. Los Sabios hablan de él en términos de gran respeto. Era un estudioso de la Ieshivá de Avraham, quien dominaba toda la erudición de su maestro y enseñaba la Torá a los alumnos (Iomá 28:). Aparte, tenía un parecido con su amo, a quien eligió servir a raíz de la profecía de Noaj (que los cna’anitas serían esclavos). Siendo así, ¡Qué mejor que servir al propio Avraham! (Midrash Rabá, Bereshit 59:8, 60:2).

El sirviente aceptó cumplir con el encargo de su amo, pero tenía ciertas dudas: ¿y si la muchacha no querría venir con él (sin conocer a Yitzhak)?, ¿podría, en tal circunstancia, trasladar allí a Yitzhak? ¿O, podría tomar, en tal caso, a una muchacha local de Cna’an en su reemplazo?

Avraham se negó rotundamente. Le hizo jurar que se mantendría dentro de las pautas pactadas. En caso que no pudiera cumplirlas, quedaría absuelto de la misión encomendada.

Los Sabios nos hacen saber que Eliezer albergaba una secreta esperanza, aunque no estuviera en aquel momento totalmente consciente de ella: que Yitzhak terminara casándose con su propia hija (Midrash Rabá, Bereshit 59:9). Sin embargo, eso no debía ocurrir, pues la descendencia de Cna’an había sido maldecida, y ese vínculo no sería posible. 

Los Sabios (Ialkut Shimoní 107), son muy críticos con Eliezer por imaginar tal situación, arrogándole las palabras del pasaje: “Cna’an sostiene la báscula de engaño, para robar al amado (Yitzhak)” Hoshea 12:8). A pesar de las grandes virtudes de Eliezer, que ya mencionamos, esto no lo liberó de ser aún más perfecto (Or haTzafun, del Saba de Slabodka sz”l).

Una vez aclaradas las reglas de la tarea, el sirviente llevó consigo todo lo que pensaba que sería necesario para el éxito de esta compleja misión. Tomó diez de los camellos de su amo y suficientes hombres que los atendieran. También llevó riquezas para demostrar a la candidata y a su familia que estaría materialmente bien protegida.

Tamaña responsabilidad la del sirviente. ¡¿Cómo haría para encontrar y reconocer a aquella muchacha tan especial y cómo para convencerla de que esté dispuesta a acompañarlo desde la Mesopotamia hasta la tierra de Cna’an, sin siquiera haber conocido al futuro marido?!
Obviamente debía ponderar todos los detalles del plan para que fuera exitoso. Asimismo, por supuesto, todo dependía también de la bendición de Di-s, a Quien había invocado Avraham antes de su partida: “Di-s del Cielo, Quien me ha tomado de la casa de mi padre y de mi tierra natal, y Quien se ha expresado por mí y ha jurado que ‘a ti te daré esta tierra’, Él enviará Su emisario delante de ti, y tomarás una esposa para mi hijo desde allí” (Bereshit 24:7),, y a Quien volvió a invocar el propio sirviente al alcanzar su destino.

Al llegar a la fuente de agua en la entrada a Aram Naharaim, ideó un plan para determinar quién sería la joven adecuada para Yitzhak.

Antes de poner en práctica este intento, dirigió su palabra a Di-s: “Di-s de mi amo Avraham, haz suceder por coincidencia frente a mi hoy, y actúa con bondad para con mi amo Avraham” (Bereshit 24:12).

El modo de expresarse del sirviente en este aspecto es singular. “Di-s de mi amo Avraham, haz suceder por coincidencia frente a mi hoy, y actúa con bondad para con mi amo Avraham” (Bereshit 24:12).

Las palabras “haz suceder por coincidencia” son solamente aptas en relación a Di-s. En la visión de la actividad humana, los sucesos son programados o fortuitos. Sin embargo, aquello que para nosotros pareciera ser una simple casualidad, en realidad fue “hecho suceder” por Él.

El vocablo “kará” escrito en hebreo con la letra hebrea “alef” al final, significa llamar (o sea, un acto premeditado) y la misma raíz finalizada con “he” indica “desencadenarse” (o sea: fatalidad). Los seres humanos vemos los acontecimientos que nos sobrevienen como si se tratara de coincidencias, mientras que vistas desde la Conducción Di-vina, en realidad todas y cada una están programadas para que ocurran. Solo en el accionar recóndito de Di-s, estas afirmaciones se aúnan (R. Sh.R. Hirsch sz”l).

Eliezer era plenamente consciente de lo complejo de su misión.

Al implorar al Todopoderoso - como ya señalamos - delineó cuál sería la estrategia apropiada para la situación: la característica más saliente del hogar de Avraham era su constante y abnegada apertura a las necesidades de todo ser humano que requiera de asistencia.

Así lo habíamos observado en el episodio, cuando Avraham recibió - como era su costumbre - a tres individuos itinerantes extraños, con los mayores honores. En dicho relato, cada acto de hospedaje de Avraham se adelanta con las palabras “y apuró”, “y corrió”, o sea que había un fervor en las acciones de anfitrión de Avraham en su búsqueda de complacer a los invitados (incluso absolutos desconocidos).

La esposa de Yitzhak - entendió el sirviente- no podría carecer de estos atributos (Bereshit 24:14).

Por lo tanto, pediría a la muchacha un favor que permitiría comprobar si realmente poseía aquellos mismos atributos.

Si bien al poner estas condiciones para aceptar a la doncella, corría el riesgo que la muchacha tuviera otras falencias, se “arriesgó” a que todos los demás aspectos de la joven fueran acordes a lo que quería y que tuviera todas las idoneidades que la habilitarían como esposa del hijo de su amo (Taanit 4.).

Gracias al mérito de Avraham, sin embargo, resultó ser que Rivká era la persona perfecta para Yitzhak.

Apenas había terminado de suplicar a Di-s, salía Rivká hacia la fuente de agua (de paso, la Torá nos describe a Rivká como muy hermosa…). Eliezer fue uno de aquellos que merecieron que el Todopoderoso le respondiera de inmediato (Midrash Rabá, Bereshit 60:4) y todos los eventos se desarrollaron con armonía magistral. Si bien no era la costumbre habitual de Rivká - perteneciente a una familia aristocrática - salir a buscar agua al aljibe, aquel día se produjo aquella excepción Providencial (Pirké d’Rabí Eliezer 16).

En seguida, el sirviente (aun sin saber su identidad) corrió hacia ella y solicitó que le diera agua para beber.
¿Qué fue lo que vio Eliezer, que lo indujo a correr?

Las aguas de la fuente surgieron milagrosamente hacia Rivká, pues era una mujer santa. Sin embargo, el siervo no se dejó llevar por maravillas. La muchacha debía aún superar la prueba crítica…

Rivká no solamente respondió positivamente a su solicitud, sino que ofreció también agua para los diez camellos que traía Eliezer y para los hombres que lo acompañaban.
El modo en que la Torá nos describe sus actos nos suena conocido: “y apuró”, “y corrió”

A pesar de estar en presencia de hombres fornidos que ni siquiera ofrecieron asistirla en la tarea, Rivká no se molestó por la situación. Al contrario: se alegró por la oportunidad de poder cumplir con la Mitzvá ella sola.

El sirviente observaba sorprendido cómo sus súplicas se cumplían. Apenas terminó de servirle agua a todos, Eliezer le obsequió algunas joyas, y preguntó su nombre - y si habría espacio en su casa para pernoctar esa noche.
Y - ¡oh sorpresa! - la muchacha era una parienta cercana. Su padre, Betuel, era primo hermano de Yitzhak. “Sí” - respondió - “puede incluso quedar más que una noche”.

 La muchacha corrió a relatar a su madre lo recién sucedido.
Apenas el hermano de Rivká, Laván, vio las joyas en manos de su hermana, corrió hacia la fuente para invitar al “desconocido” a su casa, pensando que se trataba del propio Avraham, y no del sirviente.

Eliezer comenzó aclarando que, efectivamente, él era el siervo - y no el patrón (aun cuando eso se volvería obvio en las palabras que seguían), pues no quería atribuirse honores que no le correspondían ni siquiera por unos pocos instantes (Rav Jaim Shmuelevitz sz”l 5733:11).

Una vez en casa de la familia de Rivká, se le ofreció de comer, pero él no comería hasta haber cumplido con su misión. Por lo tanto, narró a la familia de Rivká todos los eventos que habían conducido a aquel momento culminante. Finalmente, y ante la evidencia de lo providencial del encuentro, les propuso permitir que Rivká lo acompañara para convertirse en esposa de Yitzhak.

La Torá nos vuelve a narrar toda la historia que ya conocemos, relatada ahora por boca de Eliezer - a pesar que la propia Torá puede ser sumamente escueta en otros pasajes que son vitales por referirse a preceptos que debemos cumplir con todos sus detalles (tan es así, que muchas leyes se infieren de letras superfluas que se podía haber obviado sin perder el sentido del pasaje, por comparación de dos palabras idénticas que se repiten en contextos distintos o por la proximidad de dos temas en el texto de la Torá).

¿Por qué, entonces, la repetición de palabras en una historia que ya conocemos?

Responden los Sabios: para demostrarnos que “hermosa (refinada) es la forma de conversar (aun) de los sirvientes de nuestros patriarcas” (Midrash, Bereshit Rabá 60:8), quienes aprendieron de sus amos a expresarse con prudencia y pulcritud. Los comentaristas de la Torá hacen notar las pequeñas discrepancias que hay entre los sucesos y el relato posterior de Eliezer, y el motivo por el cual el siervo hizo esos cambios.

La familia de Rivká, reconoció después del relato del enviado de Avraham, que la Mano de Di-s había asistido en realizar el encuentro “casual” del sirviente y Rivká, y expresó: “MeHaShem iatzá hadavar” (Bereshit 24:50 - de lo cual deriva el Talmud que las parejas están asignadas por el Todopoderoso - Sotá 2:).

Luego de obsequiar de los bienes que había traído consigo a la familia, Eliezer pernoctó.

Al día siguiente, el fiel sirviente quería partir rumbo a la casa de Avraham - con Rivká - para concretar el matrimonio de ella con Yitzhak (Bereshit 24:54). La madre y el hermano preferían demorar la ida de la muchacha y preguntaron su opinión a la joven Rivká, esperanzados en que ella apoyaría la idea de la dilación (retraso).

Rash”í aclara en esta frase que los Sabios ordenaron no casar a una mujer, sino con su consentimiento, sin presionar, ni obligar…).

Pero no: ella fue precisa, escueta y contundente: “¡Iré!”.
Habiendo visto los modales del sirviente de Avraham, no quiso quedar más en su casa.

Y así sucedió. La familia bendijo a Rivká, y ella siguió a Eliezer hasta Cna’an.
Yitzhak, por su parte, volvía de haber buscado a Keturá (a quien los Sabios identifican con Hagar, anterior segunda esposa de Avraham) para que su padre no quedara solo después del fallecimiento de Sará.

Rivká se convirtió entonces en la esposa de Yitzhak.
Al llegar Rivká a la casa, volvieron todos los atributos espirituales que la habían caracterizado en vida de Sará, y que se habían perdido a partir de su fallecimiento. Este fenómeno consoló a Yitzhak, quien aún observaba el duelo por su madre.

Avraham y Sará habían dedicado su vida a mostrar al mundo pagano de entonces, que existe un Creador y que a Él se debe servir. Sus seguidores fueron numerosos y Avraham era conocido como el príncipe de Di-s (Bereshit 23:6).

Habiendo tantos creyentes en Di-s en Cna’an entre sus discípulos y admiradores - ¿qué razón impulsó a Avraham a insistir en la elección de una muchacha de su propio terruño, un lugar al que sus enseñanzas no habían llegado?

Varios comentaristas deducen y demuestran a partir de esta situación, que la adaptación a una conducta de Midot para aquel/la que no fue educado así desde pequeño, es mucho más compleja que el ajuste a cuestiones relacionadas con la fe y la creencia.

Aun si Rivká no tuviera el conocimiento teológico y filosófico de la casa de Avraham, sus Midot (cualidades humanas) eran ejemplares, y justamente por eso, estaría predispuesta a adherir a las máximas de Yitzhak. Existiendo las buenas Midot, las cuestiones de cosmovisión las aprendería pronto. Pero sin una ética clara, las lecciones de filosofía tampoco le servirían.

Cuando Yitzhak y Rivká se conocieron, se casaron y recién luego... “la amó”.

Nos parece todo un tanto raro, porque no estamos acostumbrados a esta manera de obrar, y nuestro modo de encontrar “con quién” seguro que parece más sincera, más espontánea, más real, más lógica y más romántica (para las mujeres, al menos).

Pero, lamentablemente, los matrimonios que se forman son cada vez más frágiles, más egoístas, más efímeros y más “virtuales”…

La Torá nos enseña a vivir.

Si bien seguramente nadie va a elegir nuestra pareja para nosotros en nuestra época, saber que existen los elementos en la Torá para hacer de nuestra vida y de nuestro deber algo agradable, es reconfortante. No estamos perdidos sin una fuente de donde aprender a encontrar el rumbo.

El agua que le sirvió Rivká al sirviente espontáneamente, demostró una predisposición a brindar, a la bondad, a la generosidad y a una vida simple y auténtica.

  
Esa es la esencia de lo que nos enseña la Torá.

Daniel Oppenheimer

El Idioma de los Ángeles

Que lindo debe ser hablar el idioma de los ángeles, donde no hay palabras para el odio y hay millones de palabras para el amor!

Elias Freeman


Cuida tu Corazón

La persona que permite que la vanidad penetre en su corazón, es culpable del pecado de “No traerás abominación alguna a tu hogar”, ya que no existe aversión más grande que el engreimiento.